Tatuaje de amor

“Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, reza un viejo refrán (¿y no lo son todos?). No tengo ni idea del porcentaje de veces en que se cumple el adagio, aunque prefiero no ser absoluto ni en este ni en ningún caso. Lo que sí he comprobado es que a todos o a casi todos – siguiendo en la cuerda del “anti-absolutismo” – nos complace ‘proclamar’ nuestros gustos, creencias o afiliaciones. Y las formas de hacerlo son tan diversas como las propias personas.

Están los que tienen fe en el más allá, en la resurrección y el perdón de los pecados (¡Bienaventurados nosotros, pecadores!) y proclaman la Palabra de Dios sin temor a vejaciones físicas o morales y la discriminación de muchos.

Están los seguidores del Rastafarianismo que lo son invariablemente de Bob Marley (¿o viceversa?) y de las propiedades insospechadas de la ‘ganja’ y los poderes místicos de los dreadlocks.

Están los gays que – no importa si son de carroza o comunistas o ambos a la vez – vemos cada día con menos temor a abrir la puerta, salir y darle candela al closet (lástima no poder hacer lo mismo con los trogloditas que quedan por ahí con complejo de ebanistas).

Están los que creen (o dicen creer) en ídolos y para proclamar su veneración llevan sus imágenes con orgullo en camisetas o tatuados en el brazo u otra parte de sus cuerpos. Puede ser lo mismo un asesino convicto con un Lennon, o un emo con un vampiro de colmillos ensangrentados, o un reguetonero de moda con el mismísimo Fidel Castro.

Y están los que aman y proclaman su amor con canciones, con poemas (propios o ajenos), con flores compradas o arrancadas de un jardín, con besos, con un graffiti, con gritos, con lágrimas o con un ‘Te Amo’ escrito a prisa en un pedacito de papel rasgado de lo primero que esté a mano.

Hace poco una amiga se ‘picó’, o sea, se hizo un tatuaje (se lo hicieron, como diría algún listillo). Dice Gelly, la Tonita que cada miércoles desde la pantalla intenta seducirnos con sus cosas “DEA-FUE-RA”, que fue Leo, el mejor ‘tatuador’ de La Habana, quien se lo hizo. Siempre le escuché decir que el día que se hiciera uno sería algo original pero sobre todo, algo que significase mucho para ella, que inspirara o reflejara mucho amor.

Gelly, me atrevo por una vez a ser absoluto y decir que lo lograste. Tanto amor solo puede venir bien “DEA-DEN-TRO”.

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3 Responses to Tatuaje de amor

  1. Elaine Díaz dice:

    ño… esa fue la frase que dije en alta voz cuando lo terminé de leer… Pero seguro la escuchaste, porque fue bien alto, eh? y estás a solo unos pasos… Lindo post… muy lindo, y muy de a-den-tro
    Yop

  2. Sí, te escuché y sigues haciendo que me sonroje. Lástima que no hay ‘comments’ de voz akí porque el tuyo sería insuperable. Gracias 😉

  3. Gelly dice:

    OOyeeeee que lindo!! gracias por tenerme en cuenta, yo creo mucho en las cosas que son de bien adentro, son las que nos mueven por las que vivimos y soñamos, por eso mi palmita, por eso llevo a mi Pinar en mi alma y en mi espalda!! un beotote !!

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