Cubano

 “Este país se va a la mierda”: frase favorita de uno de los personajes principales de una serie humorística española que tuve el placer de ver hace poco y no gracias al departamento de Download del Instituto Cubano de Radio y Televisión (del que hace muy poco se escribió en La Polémica Digital) sino al de Michelito, por allá por Santos Suarez, cuya actualizada colección de series (españolas, estadounidenses, mexicanas, chinas, japonesas y hasta bengalíes) causarían la envidia hasta de los mismísimos archivos de la CIA y el FBI.

No sé por qué, tal vez la costumbre de escucharla durante tantos días seguidos o quizás porque la maldita cotidianidad no me deja otra opción, no ceso de repetírmela y hasta creer que Antonio Recio – Rancio para sus vecinos – piensa en mi país cada vez que la suelta.

Y no es que este infierno-paraíso se dirija hacia tan poco higiénico destino por propia voluntad o como si fuese ese su sino ineludible; es que lo empujamos, lo arrastramos por los pelos y hasta por las ‘patas’ si se resiste algo. Unos, en mayor o menor medida; otros, directa o indirectamente; y algunos, hasta inconscientemente (o sea, sin saberlo, que de los otros sobran).

Y, sinceramente, no lo entiendo aunque me lo expliquen una y otra vez. Vaya, que no me convencen las razones. Que si nos hemos acostumbrado a ser y comportarnos así y no hay otra opción; que si lo de vagos nos viene en la sangre de la Madre Patria; que si las sociedades cambian y en la modernidad los valores se han perdido en todas partes; que si la naturaleza humana; que si el bloqueo; que si el Internet, la globalización, el cambio climático, el NIÑO, la vaca cargá’e tibores y hasta la madre de los tomates.

Me resisto a cultivar la apatía; me rehúso a ser cómplice silente de lo injusto; me declaro enemigo incondicional del zapato en la cabeza, del irrespeto al pelo gris, del maestro que enseña a no aprender; de la ‘metatrancosidad’ pseudo-intelectual, de la oposición y afiliación oportunistas, del decir sin sentir y del hacer sin querer.

Quiero morir en esta tierra, sin importar por cuantos purgatorios terrenales o espirituales tenga que pasar antes. Y cuando lo haga, quiero poder – como ahora – tener la única opción de responder con orgullo a este gentilicio.

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2 Responses to Cubano

  1. MERCEDES PERDIGON dice:

    buenisimo, asi piensan nuestros jovenes y ami me consta que asi es. Son maduros y reflexivos la patria necesita de ellos.

  2. MAGNIFICO, Y ME CONSTA QUE ASI ESCRIBEN MUCHO DE LOS JOVENES QUE CONOZCO.

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